La diferencia entre el socialismo y el comunismo

Si partimos de la teoría marxista, que forma un sistema conceptual, podemos exponer claramente la diferencia entre el socialismo y el comunismo. Para eso, tenemos que adentrarnos al menos un poco en su teoría del Estado y también en su filosofía de la historia.

Un esquema básico del pensamiento de Marx es que existen diferentes "modos de producción", configuraciones históricas organizadas sobre el fundamento de las relaciones de producción. Si somos esquemáticos, tenemos la siguiente secuencia:

1.- Comunismo primitivo: Marx postulaba que en tiempos prehistóricos no existía la propiedad privada de los medios de producción, sino más bien un "comunismo" de corte tribal o de horda, en el que, además de que no hay ese tipo de propiedad, no hay propiamente un Estado, ni matrimonio monógamo, tampoco patriarcado, sino más bien formas matriarcales.

2.- Esclavismo: en un proceso no del todo bien aclarado aún, habría surgido la propiedad privada de los medios de producción, de la tierra principalmente, y así habrían surgido también las clases sociales, que son grupos definidos por su relación con los medios de producción, ya sea como propietarios o como no propietarios. En el esclavismo, la clase propietaria es la de los amos, mientras que la clase trabajadora no sólo es explotada, sino que es propiedad de la clase de los amos. El esclavo es un bien del amo, lo compra y lo vende como un instrumento y dispone de su vida completamente.

Habiendo surgido la propiedad privada y, como consecuencia, la división de clases, surge también el Estado, como un aparato que permite ejercer el poder y que está al servicio de la clase propietaria.

Aquí Marx distingue entre la 1) "base", que es el conjunto de las relaciones de producción entre las clases sociales contrapuestas. Y la 2) "superestructura", que es el aparato a) jurídico que legitima la propiedad y la dominación, b) político, las instituciones en las que se deposita el poder público, con la fuerza armada incluida y 3) las formas ideológicas que validan también la opresión y las jerarquías. Aristóteles, por ejemplo, fue un filósofo que justificó la esclavitud y también la diferencia social entre los sexos, es decir, los roles de género. La ideología es un conjunto de imaginarios, discursos y narrativas que justifican la realidad social.

La época correspondiente sería la Antigüedad. Aunque, por supuesto, ha habido esclavismo en occidente hasta el siglo XIX y aun después.

3.- Feudalismo: correspondería a la Edad Media. La clase propietaria, también predominantemente de la tierra, sería la de los señores, mientras que la clase no propietaria es la de los siervos. Igual que en el paso entre el "comunismo primitivo" y el "esclavismo", no es claro cómo se daría el paso entre el "esclavismo" y el "feudalismo". Aunque en este tema hay más investigaciones y propuestas teóricas.

El siervo es sobre todo un campesino que trabaja una porción de tierra dentro de los dominios de un señor. Su apellido está ligado a la casa del noble. Y él y sus descendientes están sujetos a la tierra que trabajan. No se puede decir que sea "suya" en sentido actual, pues no la pueden vender ni pueden mudarse. Más bien sería tierra del señor, pero el siervo no es de su propiedad, como sí el esclavo es prácticamente un objeto del amo.

El siervo está obligado a entregar una parte de lo que produce al señor y a seguirlo en los conflictos bélicos. Vamos, es el mundo de "Juego de tronos", para que quede más claro.

Hay un Estado, hay una ideología que legitima la nobleza y la servidumbre. En su etapa desarrollada, ya en el Renacimiento, aparecen los Estados absolutistas, con toda una jerarquía de títulos nobiliarios y con una legitimación religiosa muy clara de esa forma de poder. La monarquía absoluta es el modelo político más maduro que funge como "superestructura" por encima de la "base".

4.- Capitalismo: el paso del feudalismo al capitalismo fue lo que propiamente estudió Karl Marx. Con la aparición de nuevas tecnologías y el crecimiento de la vida urbana, aparece una nueva clase social, la burguesa, que no posee la tierra (está en manos de los nobles), pero sí posee las máquinas, el capital financiero, los talleres. Tiene poder económico, pero no poder político.

A la par, aparece la clase proletaria, que tendría su origen en capas de siervos que quedan sin señor, en forajidos, en gente que se muda del campo a la ciudad, desarrapados. Componen una clase de no propietarios que, sin embargo, pueden vender su fuerza de trabajo para operar las máquinas y los instrumentos que son propiedad de la clase burguesa.

Ese cambio en las relaciones económicas, en la "base", producirá un cambio en la "superestructura". De hecho, ésa es una propuesta, la hipótesis básica, de la filosofía de la historia marxista y del materialismo histórico como método de investigación científico de la historia. El cambio histórico entre "modos de producción" se explica por el cambio tecnológico, la aparición de nuevas clases, la modificación de las relaciones de producción en la "base" y la conmoción de toda la "superestructura".

La clase burguesa exige poder político, pero éste está monopolizado por la clase noble del "Antiguo Régimen" feudal. Comienza entonces una lucha entre, por un lado, la nobleza terrateniente, y la burguesía, que se alía con el proletariado. El modelo de este tipo de "revolución burguesa" es la Revolución Francesa, muy estudiada por Marx.

Triunfante la burguesía, establece una nueva "superestructura", que ahora es el Estado moderno, con formas republicanas, una constitución, igualdad de derechos políticos, pero también protección de la propiedad privada. Es el liberalismo, la forma ideológica de legitimación del capitalismo como nuevo modo de producción.

El proletario no es ni esclavo ni siervo, es miembro de la clase no propietaria en el modo de producción capitalista. No es propiedad del burgués ni está atado a un terruño. Es más "libre", se puede emplear con cualquier patrón. Hay un "progreso".

El capitalismo logra globalizar un modo de producción, con sus formas jurídicas, políticas e ideológicas derivadas. Rompe las barreras nacionales, establece el interés económico y el afán de lucro como los principios más altos, desarrolla como nunca las fuerzas productivas, otorga libertades y derechos a los ciudadanos de las repúblicas.

Pero sigue basándose en la explotación. La igualdad política que pregona no significa igualdad económica. Es necesaria una capa de explotados. Y también una disparidad entre regiones, entre el "centro" y la "periferia". Se practica el imperialismo para extraer recursos, ampliar mercados, someter poblaciones y territorios. De hecho, el capitalismo ha necesitado una fase larga de maduración en medio de esquemas esclavistas modernos, con centro en metrópolis europeas. Pero también en América, con Estados Unidos como un claro ejemplo.

Marx veía que, así como la clase burguesa había derrocado a la clase noble y había destruido el feudalismo, la clase proletaria, a su vez, ampliando cada vez más sus derechos, formando partidos, impulsando una causa de mejora de salarios, de reducción de jornadas, podía, cuando llegara la ocasión, tomar el poder del Estado liberal, hecho, como todas las formas estatales, para proteger el modo de producción vigente.

Para hacerlo, la clase proletaria tendría que enfrentar todo el aparato de la "superestructura", las leyes que consagran la propiedad privada de los medios de producción, las instituciones del Estado, el ejército, la policía y también la ideología liberal, que valida y justifica las diferencias de clase y el dominio del capitalista, del burgués, sobre los trabajadores.

Si la clase trabajadora se organiza a nivel internacional, va cobrando fuerza y triunfa, entonces llegaríamos al:

SOCIALISMO: que es una fase de transición. La clase trabajadora asume el control del Estado, pero ya no lo utiliza para reproducir un modo de producción basado en la explotación de una clase por otra, sino que emplea la fuerza pública para expropiar a la burguesía y colectivizar los medios de producción. Reparte la tierra, crea cooperativas, elimina la propiedad privada de la maquinaria, los talleres, las parcelas. Es la "dictadura del proletariado".

Y como se está eliminando la propiedad privada, se está eliminando la división de clases. Por tanto, el Estado mismo dejaría de tener sentido, como instrumento de dominación de clase. Y la ideología sería más bien ahora filosofía, comprensión clara de la realidad social, no mistificada o deformada. Llegaríamos entonces al:

COMUNISMO: que es la fase en la que el socialismo ya logró expropiar a la burguesía, ya logró eliminar la propiedad privada de los medios de producción, ya logró eliminar las diferencias y divisiones de clase, ya superó las visiones ideológicas de la realidad y ya eliminó también al Estado mismo.

Es un contrasentido hablar de "Estado comunista". Si hay comunismo, es porque ya no hay Estado, según esta teoría.

Con el comunismo se cierra la espiral, se regresa, en algún sentido, al "comunismo primitivo" después de toda la odisea de la historia, en un proceso que se enriquece por sus fases, por sus rupturas y logra recuperar la unidad en la diferencia o después de la diferencia. El individuo, que en la tribu u horda del comunismo primitivo estaba diluido en el grupo, ha madurado en todas las etapas históricas y ha alcanzado, en el comunismo, el nivel más alto de desarrollo, de manera que puede unirse otra vez a una comunidad, pero sin perder su individualidad, sino más bien conservándola y, a la vez, superándola.

Se trata de la culminación de un proceso dialéctico de la historia.

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